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Nuestros/as Valientes

Resultados con Rostro

“Estos chavales que sonríen como niños a pesar de haber vivido infiernos de héroes»

Las historias de nuestros/as valientes

Personas con  grandes competencias, perseverantes, resilientes y capaces de lograr lo que se propongan. Nuestra experiencia nos dice que solo necesitan el tiempo necesario para recomponer su vida en un nuevo contexto. Con el apoyo necesario, estos son los resultados.

Ibrahima

El hombre que salvó a su hija de la Mutilación Genital Femenina
Ibrahima llegó a España con el propósito de sacar adelante a su familia en Guinea Conakry. De pequeño, vivió la muerte de su hermana cuando le practicaban la mutilación genital femenina y este hecho marcó toda su vida.

Youseff

El chico que quería estudiar
Youseff llegó a La Merced Migraciones hace dos años huyendo de la guerra en Siria. Su familia le mandó a Europa cuando cumplió los 18 años para evitar que entrara en el ejército y, por tanto, luchara en la guerra. Vivió el conflicto muy de cerca y vio peligrar su vida en muchas ocasiones antes de salir de su país. Procedente de una familia de clase acomodada y a punto de entrar en la universidad, Youssef llegó sin saber el idioma y sin un lugar a donde ir. Comenzó a residir en uno de nuestros recursos residenciales y, aunque los inicios fueron duros, tuvo que comenzar su vida en España formándose como peluquero. Sus ganas de seguir estudiando y su tesón hicieron que consiguiera matricularse en un grado superior de eficiencia energética, que terminó en 2016, siendo el primero de su clase.

Usman Ba

La dura realidad del viaje hasta Europa
Usman Ba dejó su Guinea natal con solo 17 años. Cuando su padre falleció, se vio obligado a responsabilizarse de su madre y sus hermanas pequeñas. Dejó de estudiar secundaria para poder sufragar los gastos de la educación de sus hermanas y, debido a la dura situación de precariedad que se vivía en su barrio, se vio empujado a emprender el viaje hacia Europa en busca de un futuro mejor para él y para su familia. Comenzó este viaje con un amigo de su barrio. Cruzaron de Guinea Conakry a Senegal, y de Senegal a Mauritania. Allí, durante dos años, Usman trabajó y estudió mientras intentaba cruzar a Marruecos, pero resultaba imposible. La movilidad internacional se había visto reducida, aún más, por aquel entonces en esta región de África occidental debido al estallido de la crisis del ébola, en la que murieron más de 11.300 personas solo en Guinea Conakry.

Obida Chbn

Huir del horror de la guerra
Más de 7 millones de sirios han tenido que huir del país o son desplazados internos desde que, en 2011, comenzasen las protestas prodemocráticas del pueblo sirio pidiendo la dimisión de Bashar Al Assad, reformas políticas y el fin de la brutalidad policial, con una violenta reacción por parte del Gobierno que desencadenó esta guerra de la que ya se cumplen casi 10 años. Obida es una de estas personas que se vieron obligadas a huir del horror de la guerra. Medio año después de que comenzasen las protestas ciudadanas contra el régimen de Al Assad, tuvo que abandonar su ciudad natal, Homs, en la que vivía con sus padres y sus dos hermanos. Homs, denominada “la capital de la revolución”, fue una de las primeras ciudades en las que comenzaron las protestas contra Bashar Al Assad. Estas protestas se enmarcaron en las primaveras árabes que tuvieron lugar en diferentes países de Oriente Medio y el norte de continente africano, reivindicando libertades y derechos sociales.

Abdellah

Un educador de referencia
Abdellah salió de Tánger con 14 años en busca de un futuro mejor. Había vivido siempre frente al puerto de esta ciudad marroquí y, cada día, veía cómo multitud de personas cruzaban el Estrecho, en los bajos de los camiones que se dirigían España, esperando encontrar una oportunidad en el país vecino. Entre ellos, estaba su hermano. Dejar Marruecos no fue una decisión reflexionada. Abdellah tenía 14 años, y, como él explica, “ninguna persona tiene la capacidad de reflexionar siendo tan niño”. Conocía la técnica para colarse en un camión. De hecho, cruzó dos veces a España de este modo, hasta que la tercera se convirtió en la definitiva. Llegó al puerto de Algeciras después de haber pasado dos horas dentro del camión. Una vez allí, encontró a un hombre marroquí al que pidió llamar a su hermano, que estaba en un centro de acogida a menores en Madrid. Este contactó con unas personas en Algeciras, para que le comprasen un billete de autobús a Madrid.

José e Ismael

Una historia muy especial
A sus 90 años, José es uno de nuestros voluntarios más veteranos. Lleva 13 años siendo referencia para muchos jóvenes que han pasado por la entidad. Desde hace algunos años, acompaña a Ismael, solicitante de protección internacional de Costa de Marfil.