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Campaña #PrimerasImpresiones

                

 

 

 

Campaña Primeras impresiones. Imprime para ser parte de #EmpresasInclusivas

Desde DiverSA, proyecto de La Merced Migraciones, queremos invitarte a formar parte de esta campaña que busca propiciar espacios inclusivos para #EmpresasInclusivas.

La campaña se llama #PrimerasImpresiones. Con ella pretendemos invitar a la concienciación y sensibilización en los ámbitos empresarial y laboral sobre la necesidad de promover espacios para la inclusión y contribuir así a erradicar toda forma de discriminación.

Si eres una empresa u organización y deseas solicitar #PrimerasImpresiones  Solicítalo aquí

Si has llegado aquí a traves del QR de los carteles en tu Empresa.

La diversidad es una realidad, no constituye una opción o algo que decidimos tener o no tener. Allí donde hay dos o más personas existe diversidad, porque cada persona es irrepetible.

La podemos observar en nuestra cotidianeidad, simplemente al analizar un vagón de metro en hora punta.

Ser conscientes de su existencia es fundamental para poder diseñar políticas de inclusión que generen entornos laborales que tengan en cuenta a todas las personas y sus derechos.

Mira tu lugar de trabajo. ¿Ves diversidad? ¿Cómo es? ¿Observas personas de diferentes edades, orígenes, géneros, creencias, etc.? Si es así, estás observando una arista de la diversidad, la que se vincula a la pertenencia de las personas a un grupo social. Pero la diversidad no solo reside en estas variables, sino también en elementos que muchas veces son invisibles: los conocimientos, habilidades, competencias, trayectoria o las experiencias vitales. Todo esto nos conforma como personas únicas con un aporte único.

Para que realmente la diversidad sea una oportunidad, es preciso tener una cultura organizacional inclusiva, que ponga en marcha acciones que la hagan posible. Pero eso no basta, es necesario que cada una de las personas que formamos parte de la empresa nos impliquemos para crear un ambiente de trabajo colaborativo, de buen trato y con apertura al diálogo, en el que se valore tener distintos puntos de vista, nuevas perspectivas o maneras de abordar retos. 

Propiciar el encuentro es una manera para reconocernos. Ayuda a desmontar esos prejuicios que construimos desde categorías excluyentes del “nosotros” y “ellos” que nos llevan a alejarnos de aquello que consideramos diferente.

Los estereotipos y prejuicios podemos observarlos especialmente en la diversidad racial y cultural. Aunque, en un mismo territorio coexisten distintas nacionalidades y culturas, no siempre implica convivencia. Los equipos de trabajo no dejan de ser “mini-sociedades” que operan bajo las mismas lógicas, En tu lugar de trabajo, ¿te relacionas con todo el mundo por igual? ¿Te condiciona el origen de las otras personas a la hora de comunicarte? ¿Sientes que el color de tu piel determina como se relacionan contigo?

Hablar de racismo incomoda, y la mayoría negamos que tengamos actitudes discriminatorias. No obstante, la realidad es que los sesgos raciales y culturales están presentes en los espacios laborales. Estos sesgos se nutren de creencias muy arraigadas que se convierten en una barrera relacional. Identificarlos y evitar generalizaciones, son un buen primer paso para contribuir al encuentro intercultural.

Y es que el encuentro intercultural es una oportunidad que permite el aprendizaje personal y profesional, mejora el clima laboral, añade valor a la empresa y beneficia a la sociedad.

La posibilidad de expresar y mostrar quién eres en el trabajo, potencia el bienestar y desarrollo personal; por tanto, beneficia el crecimiento profesional, traduciéndolo en creatividad, sentimiento de pertenencia e innovación. Y es que ser diferente no es la excepción, es la norma. Lo normal es ser diferente. Entender esto nos permite acoger la diversidad, sin excluir a ninguna persona ni a ningún colectivo.

A menudo no es posible expresar y manifestar quienes somos en el entorno laboral, esta situación afecta especialmente a muchas personas LGTBI+. Que una persona trans o bisexual pueda visibilizarse en un centro de trabajo, no depende únicamente de su voluntad sino también de las políticas de gestión de la empresa y de las actitudes de los y las compañeras. 

¿Llevas tu identidad con orgullo? ¿propicias que compañeros y compañeras lo hagan también? ¿Es tu entorno laboral un espacio seguro y respetuoso para ti?

Cuidado, no podemos olvidar que las personas no somos compartimentos estancos. Las situaciones de discriminación se intensifican cuando otras variables atraviesan a las personas, por ejemplo, cuando además de los prejuicios por ser una persona LGTBI+ se le unen los estereotipos por el color de piel, acento, el país de origen, etc.

Pareciese un ejercicio de lengua en edad escolar, plural- singular, pero así es nuestra sociedad actual; singular en su pluralidad. Y lo mismo ocurre con las personas que la conformamos. El pluralismo que nos permea y caracteriza permite que las personas podamos manifestar, desde un marco de derechos, esa individualidad que nos hace únicas y singulares. Nos permite ser atravesadas por distintas y múltiples identidades, visibles y no visibles. 

En esta pluralidad de identidades es donde también hace aparición la identidad religiosa, que tantas veces es omitida o invisibilizada. Esa identidad que en ocasiones sí se expresa y manifiesta de manera pública a través de símbolos y vestimenta, y en otras ocasiones se queda en el ámbito de lo íntimo y privado. 

El foco de atención no está en cuál de las 17 religiones existentes en España es la tuya, o si te sientes más cerca del ateísmo o agnosticismo, sino entender que la libertad religiosa es un derecho amparado en el art.16 de la Constitución. ¿Y esto qué significa? Que las personas, si así lo deciden, pueden manifestar sus creencias en los distintos espacios cotidianos de manera segura y libre de juicios, incluyéndose en la ecuación los entornos laborales.

Formar parte de una empresa diversa e inclusiva implica oportunidades, tanto para la empresa, como para quienes la integran. La empresa se beneficia con mejoras en la valoración de la marca, productividad, ampliación de mercado, reputación social, atracción del talento, etc. Y los equipos de trabajo aumentan su grado de satisfacción y sentimiento de pertenencia.

Valorar la diversidad significa, no solo reconocerla, sino también el respetarla, promocionarla y visibilizarla. Esto implica un compromiso con los Derechos Humanos y la lucha contra la discriminación.

Piensa por un momento… ¿crees que todas las personas han tenido las mismas oportunidades de desarrollo que tú? ¿Tus rasgos te han dificultado el acceso al empleo o te lo han facilitado?

No todas las personas tenemos las mismas oportunidades, porque nos vemos afectadas por estructuras y actitudes que generan desigualdad basadas en la pertenencia a determinados grupos sociales, como es el caso de las mujeres. La igualdad de trato y no discriminación no es solo normativa a cumplir, es una responsabilidad individual y colectiva. El reto, y por tanto la oportunidad de conseguirlo, nos implica a todos y todas.

Solicita la campaña Primeras Impresiones

 

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